El Arte de la Rivalidad: Manet – Degas

Pude continuar leyendo “El Arte de la Rivalidad” un libro recomendable. Algún párrafo interesante lo anoté en El arte de la rivalidad: Picsasso – Matisse.

En ésta oportunidad se trata de Manet y Degas

Manet era hijo de una adinerada familia. Se embarcó en una relación con su profesora de piano, Suzzane Leenhoff. Manet tenía 19 años, Suzzane 22. Dos años después en 1852 nació León, producto de las acaloradas lecciones de piano.

La madre de Manet se hizo cargo de la vergonzosa situación. A todos los efectos de resolver el indecoro burgués que aquello planteaba (Suzzane no era de clase alta), León fué inscripto con otro nombre. Koella Leon-Edouard.

León fué presentado en sociedad como el hermano de Suzzane. Manet participó bajo la orquestación de la madre como el padrino de León. La historia es, definitivamente novelesca.

Paseando por el Louvre

Edouard Manet conoció a Edgar Degas mientras paseaba por las galerías del Louvre en 1861. Degas estaba instalado en una de las grandes salas con un caballete copiando una de las obras de su ídolo, Diego Velazquez. Allí conversaron y el autor anota que, Degas jamás olvidaría las lecciones de pintura de Manet así cómo la duradera amistad que los unió.

La familia de Degas no se quedaba atrás en términos de posición social. También eran de clase alta. Degas asistió al mejor colegio de París Louis-Le-Grand. Entre los ilustres alumnos de este colegio se encuentran: Moliere, Voltaire, Robespierre, Delacroix, Hugo y Baudelaire.

Poco después de su encuentro en el Louvre, Maney y Degás se verían dos veces por semana. Manet también era amigo de Baudelaire, con quién paseaba luego de almorzar a diario en el Café Tortoni de París (el café homónimo de Buenos Aires es un claro homenaje).

He aquí una nota del autor que me permito registrar:

Cuando caemos bajo el hechizo de alguien, a menudo se produce en nuestro interior una movimiento de doble sentido. Incluso cuando sucumbimos a la poderosa influencia de otra persona, experimentamos una fuerza opuesta e igualmente intensa que nos lleva a re-afirmar nuestra propia personalidad.

No me pareció desacertado del todo.

Manet murió en la primavera de 1883 debido a una sífilis galopante. Las complicaciones hicieron que hubiese que amputarle una pierna. Falleció once días más tarde. Luego de su muerte, no se encontró en su colección privada, ningún cuadro de Degas. Sin embargo, cuando murió Degas muchisimo tiempo después (1917) el mundo descubriría un extraordinario tesoro oculto: 8 cuadros de Manet, 14 bocetos y más de 60 grabados. Degás fué una de las personas que más echaron de menos a Manet.

 

 

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