El Busto de Nefertiti: ¿verdadero o falso?

La belleza del rostro está en su simetría, según dicen. La del rostro de Nefertiti, soberana de Egipto, es

simplemente perfecta. Así comienza un pequeño libro titulado de “Historias Increíbles del Mundo del Arte” que da cuenta de algunos sucesos muy conocidos y otros, no tanto, sobre Da Vinci, Picasso, Van Gogh entre otros.

La autora procede a hacer una elegante descripción del busto de “la mas bella” que luego sera de utilidad para argumentar y especular sobre su autenticidad.

Cuello grácil, esbelto.  Cejas finamente arqueadas. Una nariz armoniosa, sin defectos. Pómulos de elegante prominencia. Labios carnosos de una sensualidad casi provocadora. Un porte típico de una reina.

El día en que termina la campaña de excavaciones en Tell el-Amarna el botín se reparte en partes iguales entre los Alemanes (que han sido los profesionales a cargo) y el Servicio de Antiguedades de Egipto. En suma, entre el museo de Berlin y el de El Cairo. Mediante fotografías, se hace el reparto. En un intento de disimulo las fotografías del busto son dispuestas de forma que parezca una pieza irrelevante como confesara mas tarde Borchardt (el arqueólogo Alemán que descrubre a Nefertiti). En la lista de reparto se indica que el busto es de yeso y no de piedra recubierta por un yeso policromatico. Nefertiti queda en manos de Alemania y Egipto ha sido timado una vez mas.

Hacia 1933 el busto es propiedad del Tercer Reich y es sabido que el fuhrer dedica incontables horas a admirarla.

Henry Srierling, un reputado Egipto dedico unos discretos 40 años de investigación sobre la autenticidad del busto. La pieza faltante, el iris del ojo izquierdo, parece ser a propósito y no producto de vandalismo. Un vacío clínico mas bien producto de la inteción del autor el paso del tiempo. Los hombros cortados en vertical, nada habituales de los escultores egipcios.

Otros eruditos concuerdan en que la pieza es mas propia de un escaparate de peluquería que de un museo. En particular, el egiptologo Dietrich Wildung, quien esta de acuerdo con que se trata de una falsificación. Sin embargo, parece que cambia de opinión cuando es nombrado director del Museo Egipcio de Berlin. Ya no puede trabajar mas contra los intereses del museo.

El autor indica que, mas allá de que la cantidad de indicios sea abrumadora, no hay ninguna prueba irrefutable.

En el pasado, tomé algunas notas sobre Leonardo, sobre Picasso, trato de resumir algo a continuación:

Además agrego las notas de Bonchardt y, las mías.

Las notas de Ludwing Bonchardt.

Las mías abajo:

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3 comentarios

  1. gustavoferrero · · Responder

    No es necesario mucho tiempo dedicado a la meditacion y a la accion de sopesar ambas opciones con ecuanimidad, para advertir que, claramente, prefiero tus notas a las de Bonchardt.

  2. @gus, como siempre un inefable sentido del humor.. muchas gracias por estar siempre ahi leyendo.. un maestro!

    1. gustavoferrero · · Responder

      Gracias a vos! Pocas cosas tan dignas de celebración como este pequeño rito. Visitarte aquí, disfrutar tus interesantes hallazgos y las reflexiones que despiertan las travesías de tus inquietas lecturas, la generosidad de compartir. El honor de leerte.

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