Aprendices y Maestros

1467 es un año de intenso trabajo en el taller de Andrea del Verrocchio. Estaba completando la tumba de Cosimo de Medici entre otros trabajos relevantes .

Recientemente se ha fechado como correspondiente a ese pedido otro famoso bronce de Verrocchio, algo que reviste un particular interés de éstas notas, ya qué es posible que el modelo fuera el propio Leonardo.

Se trata de su propio David. Mide poco más de 1,20 metros de altura y representa a un guerrero como un joven de cabello fuerte y rizado que tiene la cabeza de Goliat a sus pies. Aunque no existe ningún documento que corrobore la idea, es muy probable que el ragazzo sea Da Vinci a sus 14 años.

La realidad del estudio de un artista Florentino, se expresa bien mediante el inventario de pertenencias que se hace a su muerte, en el caso de Verrocchio, en 1488. Sabemos, por lo anterior, que Verrocchio era músico, que tenía obras de Ovidio y de León Battista Alberti entre otros, lo anterior dice mucho.

Aprendices y maestros

Del dibujo al natural, estudios de perspectiva y modelado el aprendiz pasaba finalmente al estudio de la pintura. Esto suena algo rápido, pero es el caso opuesto. Como aprendices, estaban a disposición del taller haciendo prácticamente de todo.

La preparación de los materiales les obligaba a saber de maderas para, por ejemplo, las tablas de dibujo: Álamo, nogal, peral o el serbal. Para realizar imprimaciones había que conocer de especias, pigmentos, minerales extravagantes y no tanto. Entre ellos, moler lapislázuli para obtener el azul de ultramar. Malaquita verde para pintar follajes y paisajes , el rojo de moler cinabrio (sulfuro de mercurio), etc.

Todo lo anterior explica porque los maestros pertenecían al gremio de médicos, especieros y merceros. Profundos conocimientos técnicos eran parte de la formación en el taller.

A esta altura los generalistas del pasado me parecen mucho más formados que los especialistas del presente.

Cuando un aprendiz estaba preparado para comenzar a pintar, significaba exactamente que podía pintar una parte de un cuadro. Es bien sabido que en los talleres renacentistas los trabajos se hacían en colaboración y que, con frecuencia la obra de un artista estaba parcialmente pintada por él, quedando el resto en manos de ayudantes y aprendices a cargo del maestro. (En algunos casos, los contratos establecían algún rigor sobre quién podía tomar los pinceles, realizando especificaciones concretas y restrictivas).

Además de un taller y una fábrica de arte, la botteca era un lugar de:

  • Encuentro de artistas
  • Un foro de discusión,
  • Un semillero de nuevas ideas y técnicas

Se encuentra aquí un modelo de aprendizaje de rigor implacable en la aplicación de la técnica y la teoría que parece ser una metáfora razonable para aquellas industrias que, por naturaleza, son artesanales. Esta última apreciación merece una aclaración: la industria más importante de nuestro tiempo es la de construcción de software. Esta industria es y, probablemente continúe siendo, artesanal.

Un bosquejo rápido que hice en la Moleskine sobre la Florencia de aquellos años:

Notas del Pasado

 

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