Creatividad: La inspiración de los contenedores

Esta idea me parece buena… (sepa disimular que ya olvidé de dónde lo leí).

Disponer de un contenedor, lo invita a llenarlo.

El contenedor puede ser muchas cosas, por ejemplo, tiempo, lugar, espacio. Antes de que el párrafo anterior le provoque meterse dos dedos en la garganta, espéreme dos párrafos más, luego si la náusea persiste, yo mismo le ayudo.

Es una idea trivial. De modo que le ahorro al lector la penosa tarea de descifrar lo anterior de la forma mas rustica que pueda. Ahí lo intento:

El año pasado tenia un contenedor de tiempo que era viajar en el trasporte publico. Muchas de las lecturas (algunas servían para nutrir el blog, como Novela italianas y el gordo del autobus) las hacia en ese lapso. Luego el día se transformaba en soportar el rigor del ejercicio profesional.

La vestimenta laboral de los últimos cinco años ha pasado a ser totalmente informal en mi trabajo. Los clientes están acomodados en otro continente, de modo que lo único que uno no tiene que tener ordenado en la cara. Esto me permite viajar con mochila y llevar allí un pequeño sobre con varias libretas (la moleskine), mi pluma y los cartuchos de tinta de repuesto.

En esta oportunidad, el contenedor son las hojas en blanco. Son las que invitan a escribir algo. La  mayoría de las veces, cosas mundanas e irrelevantes. En otras algunas ideas de las cosas que podría o debería hacer. Hay de todo, pero representa un intento de ser consciente del día en que vivo, de tratar de ver que se me esta escapando (lo cual es esencial para alguien en extremo distraído). El contenedor es el espacio vació de la hoja.

El espacio anterior requiere, lamentablemente, de otro espacio físico. En este caso tengo la dudosa fortuna de tener uno exactamente debajo del trabajo actual. Es un McDonalds.  Nada es perfecto. Por un lado solo dispongo de veinte minutos. Los techos bajos aprisionan las ideas. Llevo unos potentes auriculares para evitar escuchar las desgracias ajenas.

Desde luego que me gustaría disponer de elegantes contenedores, salir a caminar, un escritorio de roble y el sofá de los Eames y una lampara de diseño italiano. En mi mente, soy una persona de gustos simples, me conformo con lo mejor, como dijera Wilde.

Cada uno tiene su contenedor. Cuando pierdo la disponibilidad de alguno, tengo que salir corriendo en búsqueda de uno nuevo.

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