Viajar en bus durante el invierno

La llegada del invierno tiene algunas desventajas para aquellos infelices que hacen uso del transporte público, como este humilde servidor.

En el pasado solía viajar en la mañana. Esto último me ofrecía la ventaja de leer, al menos, quince miserables minutos. En este espacio tan intimo, he confesado algunas experiencias pasadas.

Ahora solo viajo en bus cuando regreso del trabajo. Habitualmente en la hora pico. De modo que, en lugar de ir concentrado en páginas de libros (que generalmente exceden mi capacidad intelectual) me dedico a evitar miradas ajenas (sospecho que tengo la cara un tanto desordenada) y a pergeñar observaciones inútiles.

El ultimo traslado me ofreció las siguientes observaciones.

A los choferes se les despierta un carácter hospitalario que consiste en atiborrar el móvil de gente y darle prioridad a las señoritas de buen ver.

Mediante los mas complejos silogismos determinan, en un acto tan prodigioso como sospechoso, cuando es que no cabe allí, un alma mas.

Se impone pues, a bus completo,  la socialización extrema: colgado como un vampiro debe tener cuidado de no apoyarse sobre los demás mientras evita el contacto (bien ahí donde la espalda pierde su buen nombre) con la señorita que tiene detrás. Cualquier mal entendido puede devenir en su perentorio encarcelamiento.

Observe que nunca falta el infradotado que no comprende que debe quitarse la mochila de la espalda.

Las ventanas cerradas y la temprana nocturnidad arrojan dos desgracias adicionales. La primera es el reflejo del vidrio que propicia las miradas indiscretas. La segunda, los olores. En invierno, a ventana cerrada, se genera un  ecosistema que alberga las mas letales inmundicias.

Los menos doctos en temas de higiene personal han notado que existe una diversidad de olores. Nunca es el mismo olor en dos viajes consecutivos. Una profunda inhalación del perfume de las cuarentonas puede provocarle a usted la muerte súbita. La mezcla de tales fragancias con aquellos que no han visitado la ducha en la mañana termina poniendo en acuerdo a los expertos en que, el olor es a podrido a medida que el bus avanza hacia su destino.

En horas más exigentes jamás habría escrito lo anterior, pero la falta de lectura provoca estas notas que, desde luego, no ayudan a nadie.

 

 

 

Anuncio publicitario

3 comentarios

  1. No solo en invierno sucede… Imagínate las mezclas de fragancias internacionales en la metropolitana de Milano en dirección centro…🙂
    Siempre interesantes y muy amenos, tus post.
    Saludos.

    1. @Evelyn, tomo nota para enviar alli a mis peores enemigos.. ;-). Gracias x pasar por aqui!

  2. Alberto Mrteh · · Responder

    El blog de Evelyn Tavares me ha traído hasta aquí y me alegro porque me gusta lo que he encontrado. Te deseo mucho ánimo para seguir con tu proyecto.
    Me encantaría invitarte a tomar un té con hierbabuena en “El zoco del escriba” y así podamos seguir hablando de lo que prefieras.
    Un abrazo.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: