Charla: Leonardo da Vinci

Estimo que, en los próximos días, estaré preparando una presentación sobre Leonardo da Vinci para desgracia de algunos colegas. Es un evento interno de la empresa, de modo que el daño no es planetario.

La introducción es breve y poco ortodoxa, pero hace referencia a una tendencia del trabajo especializado bajo los más estrictos requerimientos de productividad. La optinión de quien suscribe la tiene que extraer entre líneas. El resto de la presentación somete a consideración el hecho de que los maestros del pasado eran generalistas prácticos y ésta parece ser una receta más feliz que la de la especialización.

El retrete para el rey de Francia

En ésa época no había water, si tal palabra está permitida en éste ámbito. Como sea, había un tipo cuyo oficio era transladar las deposiciones reales de un lugar a otro. Estimo que esto ocurría en lugares poco hospitalarios como recepciones diplomáticas, ceremonias religiosas (adornados con comentarios del estilo: –sepa disimular mi inclinación senor Cardenal– y cosas así). Despues de todo, estamos hablando del rey, de modo que podía mover sus intestinos donde quisiera.

Yo creo que el trabajo de atender al rey en tales menesteres era peligroso y muy preciso.

Por un lado, había que prestar atención a cualquier gesto perentorio que indicara retorcijones intestinales de cierta magnitud. Retirar la palangana demasiado temprano sería un problema, ya que, vencidas las resistencias fundamentales, se podría estar en vísperas de un segundo y tercer alumbramiento de caracter vertiginoso, por no decir, disculpenme nuevamente, explosivo.

Por otro lado, demorarse en retirar el mencionado dispositivo parecería un acto de pruduencia, pero también debería involucrar una actitud de comentarios exactos y alabanzas discretas. Por ejemplo: «Es usted un verdadero artista mi rey» y cosas así.

Una solucion a tan desventajosa situacion (me refiero al señor de la palangana), podría ser ocupar la mente intentando adivinar si los desperdicios consisten en lentejas o el asado del fin de semana. Otra idea sería examinar la topología del material que, requiere desde luego, mucha imaginación.

Aquellos que han alcanzado la gloria en semejante ejercicio profesional saben que el propio acto de la reverencia conlleva una inclinacion que no hace otra cosa que aproximar, de forma inevitable, la vecindad de la palangana con el rostro, exigiendo una expresión un tanto particular como el de arrugar la nariz.

La presentación, en sí misma, dotada de detalles que ya había anotado en el blog, la puede mirar aquí.

 

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2 comentarios

  1. gustavoferrero · · Responder

    No sé quienes son los otros dos. Sé que soy uno de los tres en el mundo que les importa el Diseño Universal.

    P.S.:La presentación es excelente! Ya la presentaste al público corporativo? He terminado de revisarla de cabo a rabo más de un par de veces. De adelante hacia atrás y con diferentes frecuencias de intervalo entre slides. Sigo de pie aplaudiendo! Es encantadora!

    1. @Gus!! Como va *maestro* !. Jajaja.. yo tampoco sé quienes son.. ! Muchas gracias! Jueves pasado tuve la oportunidad de torturar colegas de forma tal de ilustrar un pensamiento de esos que se me postulan al cerebro, de esos efímeros y polémicos 😉 … pero siempre con ganas de compartir y sobre todo, pasarla bien (que para eso estamos acá en el planeta..). Como siempre, muchas gracias por mirar la presentación… ahora vos y yo.. conocemos su existencia!! Aprovecho para mandarte un gran abrazo!!—

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