Innovación – Pretender que está hecho (Pretotyping)

He revisado, rapidamente, algunos apuntes que tenia sobre las ideas de Alberto Savoia, un ex ingeniero de Google sobre como saber si nuestras ideas para construir un producto, servicio o experiencia son las correctas. De modo que estas notas vienen a sumar a la coleccion de textos sobre innovacion.
La mayoría de las nuevas ideas fallaran en el mercado. Esta es la primera noticia un tanto deprimente. La segunda no es mejor. Estas ideas fallaran aun cuando estén bien ejecutadas. Aun cuando tenga a su disposición grandes herramientas de marketing y millones de dólares. Basta con pegarle una mirada a lo que se denomina el Google Graveyard. Ahí se ilustra como incluso las grandes empresas se equivocan feo. Para que no parezca que uno esta tomando partido, también puede visitar la morgue de Microsoft. Ambos cementarios coleccionan la lista de ideas (productos y servicios) que tuvieron que dar de baja.
De modo que, dando por cierto que la mayoría de los nuevas ideas fallaran al salir al mercado, conviene comenzar a comprender porque puede pasar esto. Alberto Savoia, un estudioso de estos problemas ha propuesto clasificar estas fallas en distintos recipientes. Para ello, ha creado el acrónimo FLOP (Failure due to Launch, Operations, Promise). De modo que uno puede lanzar de forma equivocada un producto, puede que tenga problemas operacionales para darle soporte o puede que falle en la promesa, este ultimo es mas interesante. Se refiere a que a los usuarios no les interese o no les importe la idea misma. De modo que, aun cuando la propuesta de la idea sea conocida, aun cuando las operaciones funcionen bien usted puede fallar debido a que no hemos hecho lo correcto, no es la idea adecuada. Establecido lo anterior, como la falla mas común para que las ideas fracasen resulta inevitable preguntarse como hacemos para saber si es o no la idea correcta.
La primer consideración interesante, es que la respuesta no es preguntarle a los demás cual es su opinión sobre nuestra idea. Esto es porque lo que obtendrá a cambio son opiniones y estas son, como sabe todo el mundo subjetivas. Quedarse en un espacio como el anterior, de subjetividades y opiniones eruditas constituye lo que el autor denomina piensolandia. Un ejemplo de lo anterior. Suponga que la idea es hacer una aplicación para recoger a personas extrañas, por personas extrañas (ya que no son taxistas) en lugares extraños. Esta es la idea de UBER, que suena terrible. En el territorio de las buenas o las malas ideas hay, desde luego, falsos positivos (la opinión de todo el mundo es que es una idea fantástica y luego falla miserablemente, como el Segway). Falsos negativos, todo el mundo le dice que no hay forma de que funcione y la idea es un éxito rotundo. De modo que, lo que se argumenta, es que no es buena idea salir corriendo a preguntar si nuestra idea es buena (preguntas del estilo, usted lo compraria, usted lo quiere, usted lo usaría).
La sugerencia es depender de nuestros propios datos. Llamemos a esta idea YODA (Your Own DAta) y por oposición, los OPD (Other People Data). Estos conjuntos de datos son como las peras y las manzanas (o el tocino versus la velocidad si lo prefiere). Habitualmente, los OPD son recolectados por otras personas, bajo otras circunstancias y en ocasiones, con parámetros o filtros diferentes del problema. La argumentación aquí, termina sugiriendo que las ideas que no han funcionado en el pasado no tienen porque no funcionar hoy en dia. Ideas parecidas que han fracasado no tienen porque fracasar. En el pasado, el auto eléctrico fue una idea a la que que no le había llegado el momento. Lo opuesto, lamentablemente también es cierto. Piense lo siguiente, Apple tuvo un éxito planetario con el iPhone, Google con Android. Esto no significa que si Amazon saca un teléfono, le vaya a ir bien (como ocurrió con el FirePhone).
De esta manera, se sugiere capturar nuestra propia información sobre la o las ideas. Informacion fresca, local, reciente, contextualizada. Ahora para recolectar nuestros datos necesitamos algo concreto. Esto representa una probabilidad lema, puesto que la construcción de cualquier idea suele ser llevar tiempo y dinero. Considere la concepción de una idea, la elaboración de un prototipo (que suele llevar de semanas a meses) hasta la construcción completa del producto (tal vez, de meses a años). Ahora bien, es posible intervenir en el gap que se genera en cada instancia de la anterior para “prentender” o hacer de cuenta de que el producto esta hecho. Esto no es ninguna novedad y se ha hecho muchas veces en el pasado. Savoia denomina esta practica como pretotipacion, es decir, construir incluso antes de hacer prototipos de forma tal de recolectar nuestra propia información y saber si estamos haciendo lo correcto.
En el pasado, hemos anotado la diferencia entre pretotipos y prototipos así como indicando distintos tipos de prototipos según el problema que resuelven. Para profundizar sobre las ideas expuestas, pretendo adquirir el libro de Savoia (que supo ser un Preto-libro) y que finalmente se publico como The Right It: Why So Many Ideas Fail and How to Make Sure Yours Succeed.
Un mapa de las tecnicas de pretotiping.

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