Sobre las virtudes de cagar con la puerta abierta

Por motivos complejos de explicar, cayó en mis manos un librito de Manuel Vázquez Montalbán. Conocía al escritor español, pero nunca había tenido la oportunidad de leer uno de sus libros, especialmente alguno de la serie del famoso investigador privado Pepe Carvalho.

Desde luego que, el estilo y la forma me impresionó de muy buena manera. Sé que será muy difícil encontrar más libros del autor. Esto último sumado al mal humor que me acompaña estos tiempos, hizo que robara explícitamente alguna frase para confeccionar lo que sigue.

Sobre las virtudes de cagar con la puerta abierta

Cuando se avecinan retorcijones intestinales de cierta magnitud, es momento propicio para dirigirse con premura al trono domiciliario que siempre resulta ser, como mínimo, más hospitalario.

Una de las ventajas de estar solo en su casa es la de poder cagar con la puerta abierta.

Mientras forcejea con sus intestinos, puede considerar que, tener mayor espacio visual favorece el pensamiento abstracto como bien nos educa la ciencia.

Siempre conviene tomar la precaución de llevar algo para leer: El diario de la semana pasada o el «Manual del empleado productivo» son un par de recomendaciones literarias que se han trasformado en clásicos. Esta última monografía presenta la ventaja de ofrecer un buen poder de absorción, mientras Ud. medita lo que sigue: todo lo de la productivad es una idiotez importante, que la productividad es para las máquinas y no para las personas. Que Ud. sea eficiente en su trabajo, es otro asunto.

Vencidas las resistencias fundamentales, con las piernas adormecidas por la presión que ejercen los codos sobre las mismas, debe prestar debida atención a segundos alumbramientos que denuncien poner en practica complejos ejercicios respiratorios capaces de vencer cualquier atasco.

Finalizado el acto resulta perentorio poner a consideración la higiene personal; para ello la humanidad (empleando todo su ingenio), diseñó el bidet. Como Ud. sabe, es una palabra francesa que significa caballito, indicando la postura que Ud. debe emplear para su uso y abuso. Darse un buen pediluvio (o más concretamente, lavarse las patas) es otro de los usos de éste accesorio.

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